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sábado, 13 de septiembre de 2014

Día del Seminario 2000



Jesucristo, Hijo de Dios vivo,
Que te hiciste hombre
Para salvar al mundo.

Tú dejaste a la Iglesia la misión
De celebrar la Eucaristía
En conmemoración tuya.

Te pedimos
Que no nos falten sacerdotes,
Que renueven en tu nombre
El sacrificio de la redención,
Preparen a tus fieles
El banquete pascual,
Presidan a tu pueblo santo en el amor,
Lo alimenten con tu palabra
Y lo fortalezcan con los sacramentos.

Tú que vives y reinas,
Por los siglos de los siglos.


Amén.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Día del Seminario 2011



Señor Jesús, que nos prometiste:
“pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá”,
Regálanos las vocaciones sacerdotales
Que tanto necesita tu iglesia
Y el mundo de hoy.

Haz que las familias sean el campo fértil
Donde puedan germinar.

Bendice el trabajo apostólico de catequistas
Y educadores, para que logren despertar
Y madurar la vocación sacerdotal
En aquellos que tú, Señor,
Has elegido a tu servicio.

Ilumina la tarea educativa de los formadores
Del Seminario para que creen
Un verdadero cenáculo
Donde el encuentro contigo ayude
A cada seminarista a configurar su corazón,
De Buen Pastor, con el tuyo.

Que Santa María, Reina de los Apóstoles,
Lleve de la mano a los seminaristas y sacerdotes
Para que sean realmente gloria de la Iglesia
Y un verdadero don de Dios para el mundo.


Amén.

lunes, 18 de marzo de 2013

Día del seminario 2013

Oh, Padre, haz que surjan entre los cristianos numerosas y santas vocaciones al sacerdocio, que mantengan viva la fe y custodien la seductora memoria de tu Hijo Jesús mediante la predicación de su Palabra y la adminis­tración de los sacramentos, con los que tú renuevas conti­nuamente a tus fieles.

Danos santos ministros de tu altar, que sean solícitos y fervorosos custodios de la Eucaristía, sacramento del don supremo de Cristo para la redención del mundo.
Llama a ministros de tu misericordia que, mediante el sacramento de la Reconciliación, esparzan la alegría de tu perdón.

Haz, oh, Padre, que la Iglesia acoja con gozo las numerosas inspiraciones del Espíritu de tu Hijo y que, dócil a sus enseñanzas, fomente vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada.

Fortalece a los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los consagrados y todos los bautizados en Cristo para que cumplan fielmente su misión al servicio del Evangelio.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

¡María, Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros!



Benedicto XVI