sábado, 23 de febrero de 2013

Cuando vuelto hacia ti de mi pecado

Cuando vuelto hacia ti
de mi pecado
iba pensando
en confesar sincero
el dolor desgarrado
y verdadero
del delito
de haberte abandonado;



Cuando pobre volvíme a ti humillado,
me ofrecí como inmundo pordiosero;
cuando, temiendo tu mirar severo,
bajé los ojos, me sentí abrazado.


Sentí mis labios por tu amor sellados
y ahogarse entre tus lágrimas divinas
la triste confesión de mis pecados.


Llenóse el alma en luces matutinas,
y, viendo ya mis males perdonados,
quise para mi frente tus espinas.


Amén.

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