sábado, 25 de enero de 2020

Oración a Cristo



Señor Jesús, que me conozca a mí
y que te conozca a Ti,
Que no desee otra cosa sino a ti.
Que me odie a mí y te ame a ti.
Y que todo lo haga siempre por ti.
Que me humille y que te exalte a ti.
Que no piense nada más que en ti.
Que me mortifique, para vivir en ti.
Y que acepte todo como venido de ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a ti.
Que siempre escoja seguirte a ti.
Que huya de mí y me refugie en ti.
Y que merezca ser protegido por ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a ti.
Que sea contado entre los elegidos por ti.
Que desconfíe de mi y ponga toda mi confianza en ti.
Y que obedezca a otros por amor a ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a ti.
Que quiera ser pobre por amor a ti.
Mírame, para que sólo te ame a ti.
Llámame, para que sólo te busque a ti.
Y concédeme la gracia de gozar para siempre de ti.
Amén.

(San Agustín)

domingo, 12 de enero de 2020

Oración a la Santisima Trinidad



¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!

¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor!. Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos los movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador…,

¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor!. Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.

Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.

¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo!. Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas.

(Beata de Sor Isabel de la Trinidad)

sábado, 4 de enero de 2020

A la orilla del Jordán



A la orilla del Jordán,
descalza el alma y los pies,
bajan buscando pureza
doce tribus de Israel.

Piensan que a la puerta está
el Mesías del Señor
y que, por recibirlo,
gran limpieza es menester.

Bajan hombres y mujeres,
pobres y ricos también,
y Juan sobre todos ellos
derrama el agua y la fe.

Más ¿por qué se ha de lavar
el autor de la limpieza?
Porque el bautismo hoy empieza,
y él lo quiere inaugurar.

Amén.

miércoles, 1 de enero de 2020

Señor Santo, Padre Todopoderoso



Señor santo, Padre omnipotente, Dios eterno, por tu generosidad y la de tu Hijo quien por mí padeció pasión y muerte, y por la excelentísima santidad de su Madre, y por los méritos de todos los santos, concédeme a mí, pecador e indigno de cualquier beneficio tuyo, que sólo a ti ame, que siempre tenga sed de tu amor, que continuamente tenga en el corazón el beneficio de la pasión, que reconozca mi miseria, que desee ser pisado y despreciado de todos; que sólo la culpa me entristezca.

Amén.

(San Buenaventura)