sábado, 6 de enero de 2018

Oración a la Santísima Trinidad



¡Oh Trinidad eterna! Tú eres un mar sin fondo en el que, cuanto más me hundo, más te encuentro; y cuanto más te encuentro, más te busco todavía. De ti jamás se puede decir: ¡basta! El alma que se sacia en tus profundidades, te desea sin cesar, porque siempre está hambrienta de ti, Trinidad eterna; siempre está deseosa de ver tu luz en tu luz. Como el ciervo suspira por el agua viva de las fuentes, así mi alma ansía salir de la prisión tenebrosa del cuerpo, para verte de verdad…

¿Podrás darme algo más que darte a ti mismo? Tú eres el fuego que siempre arde, sin consumirse jamás. Tú eres el fuego que consume en sí todo amor propio del alma; tú eres la luz por encima de toda luz…

Tú eres el vestido que cubre toda desnudez, el alimento que alegra con su dulzura a todos los que tienen hambre. ¡Pues tú eres dulce, sin nada de amargor!.

¡Revísteme, Trinidad eterna, revísteme de ti misma para que pase esta vida mortal en la verdadera obediencia y en la luz de la fe santísima, con la que tú has embriagado a mi alma!

Santa Catalina de Siena

domingo, 17 de diciembre de 2017

Oración del abrazo



Señor: enséñame a dar abrazos que acaricien el alma, llenos de ternura y que envuelvan al corazón que los recibe.

Que sanen y devuelvan el gozo, que sostengan al que está por derrumbarse y levanten al que está abatido.

Permíteme, mandar abrazos espirituales que abracen, aún en la distancia a quienes más amo.

Amén.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Pedro Herrero Rubio



Pedro Herrero Rubio, nació el día 29 de abril de 1904 en Alicante. Hijo único de Pedro y Emilia. Casado con Patrocinio Javaloy Lizón, mantuvo con ella hasta la muerte una fidelidad intachable. Fue un médico excepcional, que participó activamente en la transformación de la pediatría. Pedro se encontraba feliz entre los humildes, tratándoles desinteresadamente, facilitándoles las medicinas e incluso dejando dinero debajo de la almohada de sus pacientes. Ya en vida era conocida su fama de santidad. Fue Adorador Nocturno Veterano. Hizo de la presencia de Jesús en la Eucaristía el eje de su vida. Vivía con la esperanza de la gloria eterna. De su caridad, son testigos todos los que le conocieron. Murió el 5 de noviembre de 1978.

ORACIÓN.

Señor Dios nuestro, que viniste a la tierra a traernos el fuego de Tu amor, dejándolo como divino depósito en nuestros Sagrarios. Junto a Jesús Sacramentado, vivía Tu siervo Pedro Herrero, abrasado de ese divino amor, comunicándolo a los enfermos y a sus hermanos los Adoradores nocturnos.
Te rogamos, que por Tu infinita misericordia, logremos imitarle y alcanzar por su mediación, la gracia que te pedimos. Por Jesucristo Nuestro Señor.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

jueves, 5 de octubre de 2017

Oración en honor de santa Faustina Kowalska




Oh Jesús, que elegiste a Santa Faustina, como portadora del mensaje de tu Misericordia para el perdón y la paz de nuestros corazones pecadores, cuando nos acercamos a la Reconciliación y la Eucaristía.

Te rogamos poder imitarla en su total confianza y en su obediencia de fe; ayúdanos a formar el coro que entone tu Misericordia, amando a los enemigos y rezando por los perseguidores, para poder experimentar desde este suelo la alegría que reservas a tus santos.

Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

AMÉN.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Oración al Santísimo Cristo de la Misericordia



Jesús, amado mío
yo soy pobre pecador,
que llamo a tu infinita misericordia.

Jesús, ábreme tu costado,
para que yo quede guardado
de las asechanzas del Maligno.

Jesús, llama al Padre.
Aquí tienes un miserable pecador.

Quiero pedirte misericordia
por todos los que no lo hacen.
¡Perdónanos, Jesús!
¡Perdónanos, Jesús!

Yo supliré esas faltas.
Yo supliré ese desamor.
Ten piedad y compasión de mí.

Amén.

viernes, 25 de agosto de 2017

Oración de Santa Gema Galgani




Aquí me tenéis postrada a vuestros pies santísimos, mi querido Jesús, para manifestaros en cada instante mi reconocimiento y gratitud por tantos y tan continuos favores como me habéis otorgado y que todavía queréis concederme. Cuantas veces os he invocado, ¡oh Jesús!, me habéis dejado siempre satisfecha, he recurrido a menudo a Vos, y siempre me habéis consolado.

¿Cómo podré expresaros mis sentimientos, amado Jesús? Os doy gracias…, pero otra gracia quiero de Vos. ¡Oh Dios mío!, si es de vuestro agrado… (Indicar gracia que se quiere conseguir). Si no fuerais todopoderoso, no os haría esta súplica. ¡Oh Jesús! Tened piedad de mí. Hágase en todo vuestra santísima voluntad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria