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viernes, 10 de febrero de 2012

Carta de un bebé para su madre


¿Hola mamá, cómo estás? Yo muy bien, gracias a Dios.
Hace apenas algunos días que me concebiste en tu barriguita.

Realmente, no puedo explicar lo feliz que me siento de que tú vayas a ser mi mamá.

Otra cosa que me llena de orgullo es ver el amor con que fuí concebido.

¡Todo parece indicar que seré el niño más feliz del mundo!

Mamá, ya hace un mes que fui concebido y comienzo a ver cómo mi cuerpecito empieza a formarse, yo sé que no soy tan bonito como tú, pero ¡dame una oportunidad! ¡Estoy muy feliz! Pero hay algo que me preocupa...

Últimamente he notado que hay algo rondando en tu cabeza que no me deja dormir, pero está bien, eso pasará, no te desesperes.

Mamá, ya pasaron dos meses y medio, estoy muy contento con mis nuevas manos, ya tengo ganas de usarlas para jugar.

Mamita, ¿Me dices qué pasa? ¿Por qué lloras tanto todas las noches?

¿Por qué cuando papá y tú se encuentran, se gritan tanto uno al otro?

¿Ya no me quieren? Voy a hacer todo lo posible para que me quieran...

Ya pasaron tres meses, mamá,  te noto muy deprimida, no sé lo que está pasando, estoy muy confundido.

Hoy por la mañana fuimos al médico y el nos dio una cita para mañana...

No sé para qué, yo me siento muy bien... ¿Acaso tú te sientes mal, mamá?

Mamá, ya es de día, ¿A dónde vamos? ¿Qué está pasando mamá?

Mamá, no te acuestes, apenas son las dos de la tarde, no tengo sueño, quiero seguir jugando con mis manitas.

¡Ah! ¿Qué hace ese tubito en mi casita?

¿Es un nuevo juguete? ¡Mira!

Oye, ¿Por qué están sorbiendo mi casita?

¿Señor, por qué la arrancó? ¿No está viendo que me lastima?

¿No vé que aún soy muy pequeño para defenderme solito?

¡Mamá! Espere... ¡Esa es mi manita!

Mamá, mi piernita, ¡La están arrancando!

¡Mamita, defiéndeme!
Mamita, ¡Ayúdame!

Diles que se detengan, te juro que ya voy a portarme bien y no voy a darte más patadas.

¿Cómo es posible que un ser humano pueda hacer esto conmigo?

Él me las pagará cuando yo sea grande y fuerte, ¡Ay, mamá! Ya no aguanto más... ay... mamita, mamita, ayúdame...

Mamá, ya han pasado varios años desde aquél día, y desde aquí arriba observo cómo todavía te duele haber tomado aquella decisión.

Por favor, ya no llores, acuérdate de que te amo y que aquí estaré esperándote con muchos besos y abrazos.

¡Te amo mucho!

Tu bebé.

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