sábado, 15 de agosto de 2026

SEÑORA Y MADRE DE DIOS

 

Señora y Madre de Dios,

que aunque estás de gracia llena,

sufres y lloras rezando

el rosario de tu pena.

 

Arrepentido, te imploro

que riegues el pecho mío

con lluvia de bendiciones,

como un celestial rocío.

 

Yo también tengo un calvario:

no me dejes, ven conmigo,

Madre mía del Rosario.

 

José María González de Quevedo