sábado, 8 de enero de 2011

Tu rostro busco, Señor

Entra en lo más profundo de tu alma:
aleja de ti todo, excepto a Dios
y lo que te pueda ayudar a encontrarlo.
Cierra la puerta de tu habitación,
Y búscalo en el silencio.

Di a Dios con todas tus fuerzas,
díselo al Señor:
“Busco tu rostro
Tu rostro busco, Señor”.

Y ahora, Señor y Dios mío,
enséñame cómo y en dónde
tengo que buscarte,
en dónde y cómo te alcanzaré.

Señor, tu eres mi Dios.
Tú eres mi Señor,
pero no te conozco.
Tú me creaste y me redimiste.
Tú me diste cuanto tengo,
pero aún no te conozco.
Fui creado para verte,
y aún no pude alcanzar
el fin para el que fui creado.

Enséñame a buscarte,
muéstrame tu rostro,
Porque si Tú no me lo enseñas
no te podré encontrar.

No te podré encontrar
si Tú no te haces presente.
Te buscaré deseándote,
te desearé buscándote.
Amándote te encontraré.
Encontrándote, te amaré.
Amen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario